Relato 35 · 1680–1688Archivo · AHN

Las otras huidas: a pie hasta Francia

No todos los chuetas intentaron huir por mar. Un muchacho sin dinero llegó a pie hasta Francia; otros planeaban irse a Flandes con dinero de mercaderes judíos.

Una familia se despide de noche en el umbral de una casa bajo la lluvia
Ilustración imaginada, creada a partir de las fuentes. No es un retrato real.

La huida en barco de marzo de 1688 es la más conocida, pero no fue la única. Los expedientes recogen otras, más pequeñas y más silenciosas.

En los papeles del espía se cuenta la de un muchacho que «se fue por tierra con tan poco sustento, y alló un arriero y se puso con él; el muchacho, como no es de trabajo, no le estuvo bien, y pasó adentro, ¡y está en Francia! Dios le ha guardado, que ha llegado a salvamento sin tener dinero». Quien lo contaba lo hacía con admiración.

Otros pensaban en Flandes. Un acusado tenía intención de ir allí a cobrar más de seis mil libras, y había escrito a «otros Mercaderes Judíos» para que le remitieran el dinero. Otro, preguntado por qué creía estar preso, dijo que por haber intentado embarcarse a Flandes, y negó que fuera una fuga.

Y había quien solo podía esperar. Un chico de catorce años decidió que se iría a buscar a sus hermanos para ser judío, pero, «porque era muy muchacho», le pareció mejor esperar a ser mayor. No sabemos si llegó a irse.

«…y pasó adentro, ¡y está en Francia! Dios le ha guardado…»Manuscrito original, con la ortografía de la época
FuenteAHN, Inquisición, leg. 1705, exp. 15 (p. 882 del PDF); leg. 1706, exp. 11, imagen 299; leg. 1713, exp. 12, imagen 100; leg. 1711, exp. 12, imagen 200.

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