Relato 04 · Década de 1680Archivo · AHN

El sábado empezaba con las campanas

Los criptojudíos de Mallorca marcaban la entrada del sábado con las campanas de la iglesia. Así se guardaba el Shabat en secreto en la Palma del siglo XVII.

Un campanario de Palma al anochecer
Ilustración imaginada, creada a partir de las fuentes. No es un retrato real.

El Shabat empieza el viernes a la puesta de sol. En la Palma del siglo XVII nadie en la calle del Sagell tenía forma de mirar un calendario judío sin arriesgar la vida. Pero todos oían las campanas.

Una criada lo contó al tribunal con una precisión que hoy estremece: su ama «nunca haze labor las noches de los viernes, por forçoso que sea, sino que, en tocando las oraciones, dexa las haziendas». Las oraciones eran el toque del Ángelus. La iglesia marcaba, sin saberlo, el comienzo del día sagrado de los judíos.

El sábado, además, no se cocinaba. Lo que se iba a comer se guisaba el viernes, antes de ponerse el sol, «y esto es con tanta observancia que nunca lo quieren guisar, sino es que esté mala, y sea forçoso». La única excepción era la enfermedad, que es justo la excepción que contempla la ley judía.

Era una vida doble medida por el reloj del adversario: misa el domingo, Shabat el sábado, y las campanas de la parroquia como frontera entre ambos.

«…en tocando las oraciones, dexa las haziendas y no haze labor…»Manuscrito original, con la ortografía de la época
FuenteAHN, Inquisición, leg. 1705, exp. 15, p. 750 del PDF.

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