Relato 20 · 1755Estudios históricos

Los libros que desaparecieron

De la crónica de los autos de fe de 1691 se imprimieron millares de ejemplares. En 1755 ya no quedaba ninguno: los habían comprado y destruido los descendientes de los condenados.

Un anciano escribe a la luz de una vela rodeado de legajos
Ilustración imaginada, creada a partir de las fuentes. No es un retrato real.

La fee triunfante, la crónica del jesuita Francisco Garau sobre los autos de 1691, se imprimió por orden de la ciudad. Millares de ejemplares, con los nombres, apellidos, edades y oficios de cada condenado.

En 1755, Matías Fortuny, librero de Palma, pidió permiso para reimprimirla. Según la documentación del Santo Oficio, no se encontraba ya ni un ejemplar de la primera edición. La explicación que se dio fue que los descendientes de los castigados los habían ido comprando, uno a uno, para hacerlos desaparecer.

La reimpresión se hizo ese mismo año. Era un libro con nombres propios: volver a ponerlo en circulación era volver a señalar a las mismas familias, sesenta y cuatro años después.

Pocas imágenes resumen mejor lo que fueron los siglos siguientes: unos tratando de borrar una lista, y otros empeñados en que no se olvidara.

FuenteInforme del Santo Oficio de 1788 sobre la reimpresión de 1755, citado en estudios publicados sobre los chuetas.

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