Relato 29 · 1678–1691Archivo · AHN

El alcaide banquero

Jayme Mas, alcaide de las cárceles secretas de la Inquisición en Palma, avisaba a los presos de las inspecciones, les daba naipes y guardaba su oro para salvarlo de la confiscación.

Una mano gira una llave de hierro en una puerta de madera a la luz de una antorcha
Ilustración imaginada, creada a partir de las fuentes. No es un retrato real.

Jayme Mas era el alcaide de las cárceles secretas: el hombre de las llaves. Según los expedientes, era también muchas otras cosas.

Cuando sabía que los inquisidores iban a visitar la cárcel, iba el día antes a avisar a los presos para que escondieran «debaxo de la ropa dichos instrumentos, el tintero, papel y plumas, y los libros». Les daba todo el papel que necesitaban, y además «naypes, juego de tablas y damas». En las celdas del Santo Oficio se jugaba a las cartas.

También aceptaba depósitos. Antes de salir de la cárcel, algunos presos le entregaban ropa y objetos de valor «para que se la guardasse». Y en la calle del Sagell se decía «comúnmente» que en 1678, cuando prendieron a Violante Martí, el alcaide le había guardado «mucho oro y plata», y que se lo devolvió después de la reconciliación.

El funcionario encargado de custodiar a los presos de un tribunal que confiscaba sus bienes era, al mismo tiempo, quien los ponía a salvo de la confiscación. Cobrando, claro.

«…procurassen esconder debaxo de la ropa dichos instrumentos, el tintero, papel y plumas, y los libros…»Manuscrito original, con la ortografía de la época
FuenteAHN, Inquisición, leg. 1710, exp. 1, imágenes PARES ~210 y 258.

Un relato cada semana,
en tu correo.

Más relatos

32Archivo · AHN
Finales del siglo XVII

La oración en la ventana

Muy de mañana, Gabriel Cortés se ponía en una ventana de su casa, leía en un libro pequeño y levantaba los ojos al cielo. Así una hora entera.