Relato 13 · 1677Archivo · AHN

El primer ayuno de los niños

En 1677 Moixina enseñó la ley de Moisés a sus hijos de 12 y 14 años, y en la misma lección les enseñó a callar. El menor no aguantó su primer ayuno de Yom Kipur.

Un anciano habla en voz baja a varios niños junto a una vela
Ilustración imaginada, creada a partir de las fuentes. No es un retrato real.

En 1677, Moixina decidió que sus hijos ya tenían edad. Guillem tenía catorce años; Joanot, doce. Lo confesó él mismo: empezó a instruirlos en la ley de Moisés, «diziéndoles que adorassen a Dios, que avía criado el cielo y la tierra, y guardassen los mandamientos».

En la misma frase va la segunda lección: «y que no dijessen a persona alguna lo que veían hazer». Fe y secreto se enseñaban juntos, porque una sin el otro era una sentencia.

Llegó el ayuno mayor, el de Yom Kipur: veinticuatro horas sin comer ni beber. «El mayor ayunó, pero el menor no lo pudo hazer». Al terminar, los dos pidieron perdón a sus padres, como manda la tradición.

Guillem, en su propia declaración, añadió cómo se rompía el ayuno en aquella casa: su padre preparaba una lechuga y la comían con miel y vinagre.

Joanot, el niño que no aguantó el ayuno, fue votado a la hoguera trece años después. La pena le fue conmutada. Su padre ardió en 1691.

«…el mayor ayunó, pero el menor no lo pudo hazer…»Manuscrito original, con la ortografía de la época
FuenteAHN, Inquisición, leg. 1710, exp. 9, imágenes PARES 385 y 390.

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