Relato 18 · 1 de mayo de 1691Garau, 1691

Veinticinco palos con su tablita

El brasero del segundo auto de fe de Palma, en 1691: ochenta palmos de lado, veinticinco palos y un público de miles. Cómo se ejecutaba a los condenados por la Inquisición de Mallorca.

Procesión de un auto de fe por una calle de Palma
Ilustración imaginada, creada a partir de las fuentes. No es un retrato real.

El segundo auto de fe, el 1 de mayo de 1691, fue distinto. El tribunal entregó al brazo secular a veintiuna personas: iban a morir.

Se construyó un brasero de ochenta palmos de lado y ocho de alto en un descampado entre el Lazareto y la falda del castillo de Bellver. Encima, veinticinco palos, cada uno con su tablita. La tablita servía de asiento para el garrote: a quienes se arrepentían se les estrangulaba antes de encender el fuego. A quienes no, se les quemaba vivos.

El 28 de abril se notificó la sentencia a los condenados. A Pere Onofre Cortès, «Moixina», lo declararon relapso pertinaz y le pusieron mordaza hasta la lectura de la sentencia. Al final se arrepintió: garrote, y después fuego.

La comitiva recorrió unos dos mil pasos desde la ciudad y llegó entre las cuatro y las cinco de la tarde. Garau calcula más de treinta mil espectadores. Cuenta también que Francisca Forteza, como había prometido, dijo «Jesús» en la última vuelta del garrote.

FuenteFrancisco Garau, La fee triunfante (1691), segundo auto. La cifra de 30.000 asistentes es suya y probablemente exagerada: rondaba la población de Palma.

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